Ahora entiendo algo mejor porqué cambiar me resulta casi insoportable. Cambiar es atar neuronas, cambiar es caminar a oscuras, es dibujar en la playa para volver al día siguiente y que el mar haya emborronado el trabajo. Cambiar es dejar el camino para ir campo a través, y tú ya sabes que habrá ortigas y barrancos y que la noche acecha.
Me siento mal por no hacer más cosas. Siempre he pensado que dejaría de sentirme mal si hiciera más cosas. No dejo de sentirme mal. Ahora pienso en no solo intentar hacer más cosas para no sentirme mal, sino también en intentar no sentirme mal por hacer menos cosas.
Aunque parezca mentira, las estaciones existen. No son números ni nombres, son tiempos y sensaciones.
Hay retrocesos que son avances. Hay avances que son retrocesos. Las etiquetas se quedan cojas. Respira, cambia.
Pausate, estírate, párate, Quizás cambie algo, aunque sea un poquito. Es mejor un paso para delante y dos para atrás que ningún paso para delante.
Pausate, estírate, párate, Quizás cambie algo, aunque sea un poquito. Es mejor un paso para delante y dos para atrás que ningún paso para delante.
Es verdad: los niños son como soles, como lunas. Mágicos, imposibles, irreales. Y aún así, existen.
Está muy bien tener tiempo, energía y ganas para jugar con un niño que quiere jugar contigo.
Duele. Quieres que deje de doler. No deja de doler. Haces algo para que deje de doler. No deja de doler. Pero ahora es diferente, ahora puedes centrarte en el dolor pensando en algo más que en tu deseo de que deje de doler. Ahora el dolor te enseña. Quizás hasta puedas llegar a querer que no te deje de doler.