La historia nos recuerda que la censura nunca suprime lo subversivo, solo lo potencia. Imagina lo poderoso que se vuelve el dinero cuando nadie lo controla y todos se benefician de él: esa es la fuerza de lo colectivo en libertad. Si luchas por tu felicidad porque los demás no te escuchan, conviértete en la señal, no en el ruido.
Decirle a la gente qué hacer es ruido y entropía; mostrar resultados innegables es señal +. La gente sintoniza la señal y a medida que tu luz se fortalezca, atraerás naturalmente a quienes vibran contigo. La ejecución requiere prudencia, coraje y templanza. La virtud, ahora es la brújula que nos guía hacia un futuro de independencia, creatividad y dignidad.