La oportunidad es única. Podemos crear espacios protegidos por criptografía que sean ingobernables. Podemos mantener la soberanía individual sin confrontación política. Podemos construir sistemas paralelos que se fortalezcan con la escala.
Los patrones ya han sido probados, las herramientas existen y las matemáticas favorecen las comunidades distribuidas protegidas criptográficamente frente a los Estados de vigilancia centralizados.
Las montañas están llamando, la cuestión es si contestaremos.
