Año 2041.

El dinero ya no existe.

Solo puntos de comportamiento.

Cada ciudadano tiene un “saldo social” que sube o baja según su obediencia.

Pagar con una sonrisa en el supermercado suma.

Criticar al gobierno en redes resta.

Y si bajas de 50 puntos, pierdes acceso al transporte, a la salud o a tu cuenta bancaria.

Lucía era maestra. Una tarde dijo en clase que “la libertad no se mide en puntos”.

El algoritmo lo detectó.

A la mañana siguiente, su saldo: –12.

El alquiler fue rechazado.

El móvil, bloqueado.

Su existencia digital, suspendida.

Durante días, caminó por la ciudad observando pantallas con el lema:

“Un sistema justo para todos.”

Pero en un callejón, un desconocido le pasó una hoja doblada.

Solo decía:

“Descarga este código. Guarda tu clave. Nadie podrá restarte nada.”

Esa noche, en la oscuridad, Lucía entendió:

el futuro no estaba en el sistema,

sino fuera de él.

Cuando el dinero obedece al poder,

la desobediencia se vuelve un acto sagrado.

#Bitcoin #Libertad #SistemaFiat

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