Hoy María Corina está en pie en Oslo, erguida, serena, invencible. Detrás de esa sonrisa hay cicatrices que no se ven, pero que todos sentimos. Esa mujer cargó nuestra esperanza en la espalda y la llevó hasta el Nobel.

¡Eso es un heroísmo que no cabe en el pecho!

#NobelForVenezuela

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