Sin duda, ofender alguien a día de hoy es muy fácil. Por eso me encanta el humor negro y las personas ke saben reírse de las desgracias propias y ajenas. No hacer humor ofensivo sobre determinado colectivo o situacion me parece mucho más discriminatorio que no hacerlo. Si todos somos iguales en derechos y obligaciones, pues nos podemos reír de todos, empezando por uno mismo.