Tras casi seis meses de interactuar con #ChatGPT, he llegado a una profunda reflexión. Este modelo de inteligencia artificial, aunque extraordinario, se basa en el pasado para presentar la respuesta más probable a nuestras inquietudes, una suerte de promedio de lo que ya se ha dicho sobre un tema en particular.
Ahora más que nunca, la opinión individual y el pensamiento crítico humano, cobra una importancia monumental.
Somos nosotros, los humanos, los únicos capaces de desafiar y remodelar las suposiciones que el algoritmo considera verdaderas.
Cuando estudio sobre temas como el desempleo que podría generar la inteligencia artificial, y las respuestas de ChatGPT que parecen confirmarlo como un problema inminente, me desafío a mí misma: ¿Y si el desempleo, en lugar de ser un problema, resulta ser la solución y ChatGPT está equivocado? ¿Y si liberarnos del estrés laboral y económico nos permite vivir en paz, creatividad y armonía?
Es mi perspectiva y pensamiento crítico la que me lleva a cuestionar lo que me dice esta IA. Esto aplica igualmente a sus proyecciones sobre el cambio climático, la desigualdad económica, etc.
Concluyo que es nuestra responsabilidad evitar que los escenarios más probables se conviertan en un futuro inevitable. En lugar de aceptar pasivamente estas predicciones, debemos, ahora más que nunca, pensar y reflexionar, explorar lo impredecible y lo improbable.
Ahora que podemos automatizar y consultar información de forma más eficiente gracias a las máquinas, se valoriza más que nunca el pensamiento crítico de los humanos.