Pues fíjate que el discurso de odio me parece lo menos grave. Yo pensaría en la pornografía infantil o el crimen organizado, para lo que cada propietario de relay puede establecer sus normas.
En cuanto a lo de los límites de la libertad, mi libertad de expresión no acaba dónde empieza tu susceptibilidad para ofenderte. La misma palabra en contextos diferentes puede interpretarse de una u otra manera, y no puedes ilegalizarla por principio de precaución.
Además, volvemos al mismo problema de siempre: hay que poner normas, límites y controles, pero quién los pone? Los mismos de siempre? Von der Leyen? Zuckerberg y Musk? Biden? La CIA y el FBI? Prefiero el Wild West y la anarquía a la dictadura tibia que venimos viviendo en Occidente estos últimos años.