H. L. Mencken lo clava y lo veo perfectamente reflejado en la población española:

“El hombre promedio no quiere ser libre; simplemente quiere sentirse seguro. Lo que el hombre común anhela es la paz más simple e ignominiosa, la paz de un fiel en una penitenciaría bien administrada. Está dispuesto a sacrificar todo lo demás a ella. Lo pone por encima de su dignidad y lo pone por encima de su orgullo.”

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