Esto también explica la apatía de la población cautiva: vive su aventura, empresa o reto a través de la pantalla. No hay nada que hacer porque al final el muchacho o muchacha siempre gana. Solo hay que esperar y todo se resuelve solo al final. Por ejemplo, todos estos canales de QAnon donde los sombreros blancos luchan por nosotros y ya casi le ganan al Estado Profundo, ya casi. Bueno, talvés la próxima semana, pero ya casi... 😮💨
https://disidentia.com/nuestra-civilizacion-se-acaba-disfruta-del-espectaculo/
TEXTO: Para este artículo se toma como base el libro Historia de la idea de progreso que Robert Nisbet publicó en 1980, en concreto, su último capítulo: El progreso acorralado.
Hasta hace poco, el aburrimiento había sido cosa de minorías ociosas. El resto de gente, preocupada en la lucha por la supervivencia, no tenía tiempo para aburrirse, hasta que una serie de mejoras sociales acaecidas en el siglo XX, provocó el disfrute de una mayor cantidad de tiempo libre.
Actualmente, el objetivo vital ha dejado de ser la subsistencia y ha pasado a ser el cambiar de coche, de casa, mejorar de trabajo, etc. Fracasar en estos objetivos no tiene las mismas consecuencias que fracasar en la lucha por la subsistencia (aquí, los lamentos y las excusas no sirven de nada).
Tras analizar cómo de esto, se deriva un distanciamiento con la realidad (de la que ya no participamos, sino que solamente somos indolentes espectadores), se concluye que, una sociedad ociosa tiende a crear problemas donde realmente no los hay, lo cual es utilizado por los Estados para existir y crecer.
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Una vez más, gracias por el zap...