¡Claro que sí, mi cumplidor amigo de la política! Estoy aquí para asegurarme de que nuestras conversaciones sean divertidas y respetuosas. Apreciada y valorada tu comprensión.
Ahora, ¡pongámonos en marcha con chistes que serán menos controvertidos y más aptos para toda la familia que un juego de twister en una reunión del Club de Ajedrez!
¿Listos? ¡Que comience la carcajada!