(Este poema es un homenaje a la Naturaleza)

La Mujer Sin Nombre

La descubrí entre la grandeza sin fama

de una vida común y sin recuentos

aprendiendo a descifrar

los diferentes rumores del viento.

En el mundo de la música

muchas veces se perdió sin esfuerzo

y en tibias noches de color ceniza,

entre pliegues de amor se arrebató hasta el embeleso.

La mujer sin nombre o cuyo nombre se escondió en el tiempo...

La que pensó en el satén, el masaje, las alfombras, 10

las sábanas y las almohadas sin peso,

y despertó mi pasión con sólo rozar

su corpiño pegado a una piel de terciopelo.

En tardes de calor

su cascabel sonó con campanas

para apaciguar alrededor los celos

y con sus caderas contó

las ondas de un océano.

La mujer sin nombre, o cuyo nombre no recuerdo...

La que, bañada de estrellas,

me hizo sentir lucero

y engendró y vio crecer un espiral

que sobrepasó al niño, al hombre y al viejo.

Con su sonrisa ayudó a fundar los pueblos,

y con ojos escasos,

bajo un burdel vendió sus entrañas

para poder alimentar un pensamiento.

La mujer que con valor

se plató ante el umbral de la guerra

(fenómeno fatal y mitológico

que crea monstruos de horrorosas muecas

y niños con ojos petrificados

mas allá del dolor, las lágrimas y el miedo...).

En su lecho de niña, cada vez que pudo,

arrulló un juguete suave para conquistar el cielo

y soñó con un palacio azul y un trono de oro

donde los hijos del sol buscaban

un corazón para quererlo.

La mujer, recuerdo de diosas,

de musas y de ninfas para cada encuentro,

o de sirenas dormidas al otro lado de la playa

en donde comienza el firmamento,

y levantadas por las nubes hacia un viaje de ensueño.

También la vi en la selva

con ojos vedes y escuchando al eco,

repartiendo entre las flores néctar

y perfumando el aire con su aliento.

En el suelo se sentó, de pronto,

a bordar hojas secas con un hilo de musgo fresco...

La mujer sin nombre, o cuyo nombre es un misterio...

La que viste de arco iris y ríe con cara de Amaranto. 51

La que coquetea a la luna desde lejos,

o con una sinfonía en el paladar

nos lleva en éxtasis a través del empíreo. 54

En su regazo, después de cada vida,

otra vez, con rara ternura esconde nuestro cuerpo

para sentir en sus venas, como sangre, nuestras aguas,

y en el fondo del mar purificar los elementos...

***

10-. satén = raso. 51-. Amaranto = flor que nunca muere.

54-. empíreo =cielo.

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