El hombre, en tanto que individuo animal, como los animales de todas las otras especies, desde el principio y desde que comienza a respirar, tiene el sentimiento inmediato de su existencia individual; pero no adquiere la conciencia reflexiva de si, conciencia que constituye propiamente su personalidad, ms que por medio de la inteligencia, y por consiguiente slo en la sociedad. Vuestra personalidad ms ntima, la conciencia que tenis de vosotros mismos en vuestro fuero interno, no es en cierto modo ms que el reflejo de vuestra propia imagen, repercutida y enviada de nuevo como por otros tantos espejos por la conciencia tanto colectiva como individual de todos los seres humanos que componen vuestro mundo social. Cada hombre que conocis y con el cual os hallis en relaciones, sean directas sean indirectas, determina ms o menos vuestro ser ms ntimo, contribuye a haceros lo que sois, a constituir vuestra personalidad. Por consiguiente, si estis rodeados de esclavos, aunque seis su amo, no dejis de ser un esclavo, pues la conciencia de los esclavos no puede enviaros sino vuestra imagen envilecida. La imbecilidad de todos os imbeciliza, mientras que la inteligencia de todos os ilumina, os eleva; los vicios de vuestro medio social son vuestros vicios y no podrais ser hombres realmente libres sin estar rodeados de hombres igualmente libres, pues la existencia de un solo esclavo basta para aminorar vuestra libertad. En la inmortal declaracin de los derechos del hombre, hecha por la Convencin nacional, encontramos expresada claramente esa verdad sublime, que la esclavitud de un solo ser humano es la esclavitud de todos. Mikhail Alexandrovich Bakunin, God and the State

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