La Navidad es, en su esencia más pura, la celebración de la Natividad: el nacimiento de la esperanza en medio de la sencillez. Aunque el mundo nos venda una imagen de felicidad perfecta, la verdadera esencia de esta fecha reside en la luz que brilla precisamente cuando la noche es más oscura.

Para nosotros los venezolanos, y para tantos hermanos en países marcados por la guerra, el conflicto y la injusticia, esta fecha suele llegar con un nudo en la garganta. Entre sillas vacías, abrazos que atraviesan fronteras y el peso de las ausencias, la "felicidad" parece un concepto lejano. Hoy, el pesebre no es solo un adorno, es el reflejo de una realidad de carencia y humildad.

Sin embargo, el mensaje de la Natividad es hoy más relevante que nunca: Dios no nace en un palacio, sino en el refugio de los que no tienen lugar. Él conoce el frío de la bota que oprime y el calor de la lágrima que cae. Su promesa es que, incluso en medio del dolor más profundo y la pérdida más injusta, Él nunca nos abandonará. Su presencia es el bálsamo que sostiene al que no tiene fuerzas para seguir.

Un Mensaje de Unión

Aunque el dolor nos nuble la vista, permitamos que la fe sea el puente que nos mantenga en pie.

Por los que están lejos: Que el amor acorte las distancias.

Por los que sufren: Que encuentren consuelo en la promesa divina.

Por la justicia: Que el Rey de Paz traiga pronto el descanso a nuestras tierras.

Feliz día de la Natividad de nuestro Señor. Recibe un abrazo cargado de empatía y hermandad en la distancia. Que la luz del niño Dios ilumine los rincones más tristes de nuestros hogares y nos regale la fortaleza para creer en un mañana mejor.

Soy una persona con mucho dolor , pero sin silencios

24/12/2025

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