Que algo sea “democrático” no lo convierte en justo. Tardé mucho tiempo en entenderlo, habiendo sido educado como la mayoría en las bondades de la democracia.
Desde niño pensaba que si algo se decidía por mayoría, lo que fuese, había que aceptarlo y además era lo correcto. En no pocas ocasiones me causaba disonancia cognitiva, cuando creía que la decisión era errónea pero que aun así lo correcto, lo ético, era aceptar lo que democráticamente se había decidido.
Hoy sé que la democracia es solo una forma de dictadura. Incluso las “mejores democracias”, en las que los representantes de verdad rinden cuentas o los votantes deciden la mayoría de cuestiones importantes, sufren del mismo problema fundamental: las minorías, el individuo, son sometidos.
¿Y cuál es la solución? Por lo pronto, intentar limitar y minimizar la influencia que la democracia tiene sobre ti. En eso, Bitcoin juega un papel importante.
