Un día, sin saberlo, vendiste tu tiempo.
Te lo compraron barato, en cómodas mensualidades,
y te convencieron de que eso era “vivir”.
Horas por dinero, dinero por cosas,
cosas por distracción, distracción por olvido.
El sistema te enseñó a medir tu vida en su moneda,
pero nunca te dijo que su moneda se devalúa.
Así, cada segundo de tu existencia vale un poco menos cada año.
Bitcoin rompe esa ecuación perversa.
Convierte el tiempo en algo que se puede preservar.
Te devuelve la idea de que trabajar no es perder, sino construir.
No hay nada más revolucionario que recuperar el valor de una hora.
Porque quien recupera su tiempo,
recupera su destino.
#Bitcoin #Tiempo #Libertad
