Conocía la inutilidad del lujo y la alegría de las pocas posesiones. La modestia con la que llevaba su fama científica me recordada una y otra vez a los árboles que se inclinan con la carga de los frutos maduros; es el árbol estéril el que levanta su cabeza en alto, en un alarde vacío.
El libro de un Yogui.