Esta Navidad, el anhelo de libertad en Venezuela no es un concepto abstracto; tiene rostros, nombres y familias que cuentan los minutos frente a una silla vacía.
La liberación de Naomi, Freddy Superlano, José Riera, Roland Carreño, Jean Carlos y cada uno de los presos políticos sería, por encima de cualquier regalo, el milagro de devolverle el alma al hogar. Para sus padres, hijos y esposas, estas fechas no se celebran con luces o banquetes, sino con el peso asfixiante de una ausencia injusta. Una mesa vacía en Nochebuena no es solo un espacio sin ocupar; es un recordatorio silencioso del dolor, de la incertidumbre y de una justicia que parece haberse quedado dormida.
Verlos cruzar el umbral de sus casas significaría sanar una herida colectiva. Sería transformar el llanto de la espera en el grito del reencuentro, permitiendo que el calor humano sustituya finalmente al frío de las rejas. Que esta Navidad la verdadera paz no sea un deseo, sino la realidad de ver a cada venezolano injustamente retenido regresando al lugar donde pertenecen: el abrazo de los suyos.
"Los quiero libres y poder abrazarlos, dime Señor que esten bien"
#NavidadSinPresosPolíticos
#LibertadParaNaomiArnauez
#LibertadParaRolandCarreño
#LibertadParaFreddySuperlano
#LibertadParaCarlosAzuaje
# LibertadParaJoseRiera
#LibertadParaJeanCarlosRivas
#LibertadParaTodosLosPresosPolíticos
@valvulapolitica
@clippve
