A mis hijos les dije muchas veces:
"Ojalá no insulten a su propia madre, sería muy lamentable, pero es su bronca, es su madre. Por mi parte ningún imbécil va a insultar a mi esposa, si me entero les voy a hacer que se arrepientan hasta del día que nacieron". Muchas veces no entendían a que me refería, pero nunca insultaron a su madre.