RELACIONES ESPIRITUALES ENTRE LOS ASTROS.
Los planetas son seres vivientes y, como tales, tienen entre ellos sus peculiares relaciones. Estas
simpatías y antipatías son descritas seguidamente:
SOL: el rey de los astros, tiene por amante a Venus y por consejero al sabio Júpiter. Acuerda su
mansedumbre a los demás planetas, pero combate a Marte y a Saturno, sobre todo a éste último, por amor
a Venus.
LUNA: echa su malicia sobre los astros buenos y atiza el odio de los astros nefastos.
MERCURIO: es el batallador que acrecienta el sortilegio nefasto de un astro maléfico, cuando éste está en
conjunción o unión con él. Al contrario, da su poder benefactor generosamente para acrecentar el de un
planeta benéfico.
VENUS: es el amante del Sol, pero flirtea con la Luna, Marte y Mercurio. Es la enemiga encarnizada de
Saturno.
MARTE: ama a Venus y tiene peleas con unos y con otros.
JUPITER: el filósofo, el coloso, seguro de su fuerza, está perfectamente de acuerdo con todos los planetas.
El les concede su amistad un poco desdeñosamente, pero entra en lucha sin piedad cuando siente la
influencia del dios de la guerra, Marte.
SATURNO: ama, al contrario, a Marte y detesta cordíalmente a todos los otros, pero no se atreve a
combatirlos por temor y por cobardía; no obstante, actúa disimuladamente sobre ellos. Ahora podríamos
hacer un intento de explicar las antipatías y simpatías planetarias de las tres octavas superiores:
URANO: es el fraternal, el cual busca la amistad de los planetas y los respeta, pero Saturno le resulta
demasiado tradicionalista, pues Urano siempre está a la última. No cabe duda de que Urano, planeta de la
mente intuitiva y despierta, se siente un poco incómodo ante las profundas aguas del subconsciente
Neptuno.
NEPTUNO: es un poco raro y retraído, pues toda su energía la pone en un mundo interno íntimo y
espiritual, lo cual le hace estar absorto y ser poco social.
Parece que tiene bastante afinidad por Plutón, pues éste también pone buena parte de sus fuerzas en su
desarrollo interno.
Aun cuando Neptuno es pacífico y amoldable, a veces se siente chocante con la alegría de Venus y de
Júpiter.
PLUTON: él va a lo suyo y no se mete con nadie mientras no le entorpezcan su desarrollo personal. Aun
así, bien es cierto que le gusta la espiritualidad activa y, por ello, piensa que Neptuno y la Luna son
demasiado misticoncetes.
