Una de las mayores preocupaciones de los que han entrado en el mundo Bitcoin hace unos años es haberles dicho a tanta gente cuánto tenían o cuánto iban comprando, con la ilusión de que sus seres queridos y cercanos también hagan su colchón de riqueza.
El problema surge desde el momento en que no todas las personas tienen tus mismas buenas intenciones. Es ahí cuando pueden hacerte una visita no tan amistosa.
Construye una segunda identidad digital que sea lo más anónima posible. Tu yo del futuro te lo agradecerá.
Y a tus seres queridos diles que has vendido todo y ya no estás en este “juego”.