Vivimos en un simulacro de realidad.
Las monedas ya no representan valor,
los gobiernos ya no representan a nadie,
y las instituciones solo representan su propio miedo a caer.
Todo está sostenido por una narrativa:
“el sistema funciona”.
Pero el sistema ya no funciona:
solo se autoprotege.
El dinero fiat es el pegamento que mantiene unido ese teatro.
Un instrumento que convierte la fe en obediencia
y la inflación en castigo por dudar.
Bitcoin no entra al teatro.
Apaga la luz y te enseña las cuerdas que mueven las marionetas.
No necesita discursos, ni líderes, ni propaganda.
Solo verdad verificable.
Y cuando la verdad entra en escena,
el simulacro se desmorona.
No será un estallido.
Será un silencio.
Un silencio que suena a código,
a bloques,
a libertad.
#Bitcoin #Revolución #Verdad
