La sorpresiva sanción arbitral a Paredes que nadie vio y se conoció tras la derrota de Boca ante Belgrano
Pablo Dóvalo informó que amonestó al volante por protestar, aunque en cancha nunca se percibió la tarjeta amarilla.
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Según pudo saber Bolavip, el juez asentó en su informe que el volante central de Boca fue amonestado durante el partido debido a una excesiva protesta. Lo llamativo es que, al nunca haberle enseñado la tarjeta amarilla dentro de la cancha, se desconoce el momento preciso en el que ocurrió y la razón por la que Paredes se habría molestado con Dóvalo.
Lo cierto es que esta amonestación se convierte en la tercera que recibe el campeón del mundo en el Torneo Clausura. Las dos anteriores fueron contra Huracán (0-1) y Central Córdoba (2-2). Ahora, en caso de volver a ser sancionado, quedaría al límite de tener que cumplir una fecha de suspensión. Igualmente, el calendario no permite que corra riesgo su presencia en el Superclásico ante River, debido a que se estará jugando dentro de dos jornadas.
El antecedente de Paredes en Boca vinculado a protestas contra el árbitro
Ante el episodio que el volante protagonizó con Dóvalo y le valió una amonestación, trae al presente una secuencia similar que vivió con Jorge Baliño en la derrota de Boca ante Defensa y Justicia. Aunque existen dos diferencias: allí las cámaras sí lograron captar el momento de tensión, pero el jugador no fue amonestado.
La situación ocurrió en la segunda mitad. Fastidioso por lo que consideraba demoras reiteradas del Halcón, Paredes comenzó a protestar con gestos y palabras subidas de tono la toma de decisiones de Baliño. “Dale, la puta madre, estás pelotudeando (SIC)”, se lo escuchó gritar en dirección al juez, según registraron las cámaras alternativas de ESPN.
En ese sentido, según pudo reconstruir Bolavip a partir de la explicación arbitral y el testimonio de jugadores que corroboraron la situación, el árbitro estaba de espaldas y en ningún momento escuchó ningún insulto, llevándose alta responsabilidad el ruido del estadio y la vorágine del encuentro. Esa circunstancia, sumada a que las frases de Paredes fueron interpretadas como parte del fastidio por el resultado, hicieron que el árbitro optara por no frenar el juego ni detenerse en el exabrupto.