El pez más viejo del río, de tanta sabiduría como amontonó, vivía brillantemente sombrío. Y el agua le sonreía.
Tan sombrío llegó a estar, nada del agua le divierte, que después de meditar, tomó el camino del mar, es decir el de la muerte.
El pez más viejo del río, de tanta sabiduría como amontonó, vivía brillantemente sombrío. Y el agua le sonreía.
Tan sombrío llegó a estar, nada del agua le divierte, que después de meditar, tomó el camino del mar, es decir el de la muerte.
No replies yet.