EJERCICIO PRIMERO.

Cuando estemos en nuestro lecho, antes de dormirnos, repasemos mentalmente las diferentes casas que
existen, desde la nuestra hasta la esquina.
Lógicamente, si vivimos en una esquina, concentraremos nuestra atención sobre las casas existentes en la
cuadra siguiente, hasta la próxima esquina.
Nuestra mente irá repasando, así, casa por casa, hasta llegar a la última. Al día siguiente caminaremos por la
cuadra indicada e iremos repasando las casas que en nuestra memoria hemos evocado la noche anterior.
Iremos diciendo: Esta es la casa de la familia Rodríguez; esta es la casa de los González; ésta la de los Duarte,
y así las demás. Es muy probable que en nuestra recorrida digamos de pronto: ̈Esta casa la pasé por alto, no
me acordé de ella ̈. Procederemos entonces a incluirla mentalmente en la lista de las casas que recordamos la
noche anterior.
Nuevamente, antes de dormirnos en la noche siguiente, concentraremos nuestra atención y memoria en las
casas controladas y registradas en nuestra memoria. Ahora es probable que podamos visualizar todas las
casas, sin olvidar ninguna.
Una vez logrado con éxito este ejercicio, lo repetiremos, pero esta vez recordando también las ventanas de
cada una de las casas ya retenidas en la memoria. Nuevamente registraremos algunos errores al evocar y
recordar las ventanas existentes y comprobar su exactitud al pasar ante ellas al día siguiente.
Este ejercicio, a la vez que permite desarrollar eficazmente la memoria, sirve para aumentar nuestro poder de
concentración, de manera que viene a cumplir un doble, eficaz objetivo.

