Vivimos rodeados de mentiras cómodas.
Nos prometen seguridad, pero nos venden dependencia.
Nos hablan de progreso, pero nos ofrecen deuda.
Nos dicen que el dinero “funciona”,
pero cada vez necesitas más para comprar lo mismo.
Nos educaron para confiar, no para entender.
Y cuando la mentira se repite el tiempo suficiente,
se convierte en costumbre.
La verdad no gusta porque exige renunciar al consuelo.
Bitcoin es esa verdad:
seca, matemática, innegociable.
No se ajusta a tus emociones ni a tus excusas.
Solo refleja la realidad del esfuerzo humano.
Por eso incomoda tanto.
Porque mientras el sistema ofrece anestesia,
Bitcoin ofrece conciencia.
Y despertar, aunque duela,
siempre es mejor que seguir soñando.
#Bitcoin #Verdad #Conciencia
