La piedra, a diferencia de un ser humano normal, sabe exactamente dónde está en todo momento.
Sobre este tema hay infinidad de detractores. Dicen que están perdidas. Abandonadas en cualquier lugar.
Si una piedra no supiera donde está, la podrías mover fácilmente. Sin embargo, una piedra de buen carácter, como dios manda, es casi imposible moverla. Sabe donde está y donde quiere quedarse.