No existe un derecho humano por encima de otros; todos los derechos humanos tienen la misma importancia, son indivisibles, interdependientes y universales. Aunque en la práctica algunos derechos como el derecho a la vida pueden parecer más primarios, la doctrina y la jurisprudencia sostienen una igualdad jerárquica entre ellos para evitar conflictos.
Igualdad jerárquica: Todos los derechos humanos, sean civiles, políticos, económicos, sociales o culturales, son inherentes a la dignidad humana y, por lo tanto, comparten la misma condición y valor.
Indivisibles e interdependientes: Los derechos humanos forman un todo inseparable. No se puede disfrutar plenamente de uno a costa de otro, ya que todos se complementan y fortalecen mutuamente.
Evitar conflictos: La postura de igualdad jerárquica evita que se pueda considerar que al priorizar un derecho en un caso concreto se está violando uno de "mayor rango".
Principio pro persona: En caso de conflicto, se aplica el principio pro persona, que exige a los jueces elegir la norma más favorable para la persona que reclama sus derechos, buscando aquella que amplíe el catálogo de derechos y el número de personas protegidas.
En Venezuela el tema de los derechos humanos se ha trivializado y tergiversando a tal extremo que se usan términos como "el derecho superior del niño" con la intención de manipular a los docentes, obligándolos a cumplir horarios de clases con salarios insignificantes para que a los niños "no se les viole el derecho a la educación"; pero por otro lado se obvia el derecho que tiene todo trabajador a recibir un salario digno, en consecuencia, nos debe quedar claro que cuando dos o más derechos legítimos entran en conflicto, lo que corresponde es establecer acuerdos para que ambas partes salgan lo menos perjudicadas posible, actualmente este principio tan simple, es satanizando por conveniencia.