El Nobel de La Paz, la salida de María Corina, su reencuentro con nostr:nprofile1qqszrx6getwup84zrycttvd78qcvf55prr2a5suaayczawhepvnk57cpr3mhxue69uhhyetvv9ujuumwdae8gtnnda3kjctv8g6nwtcpzamhxue69uhhyetvv9ujuurjd9kkzmpwdejhgtcpzamhxue69uhhyetvv9ujumn0wd68ytnzv9hxgtc3u47mn y la campaña de EEUU en e Caribe pueden ser la oportunidad para darle un giro al creciente desprestigio del multilateralismo a impulsar una solución global a una crisis de DDHH como la venezolana.
Machado se ha convertido en patrimonio global y siempre ha promovido la presión militar como forma de enfrentar el autoritarismo.
Por su parte López viene construyendo una red de resistencia al autoritarismo con el nostr:nprofile1qqs9dvathxaw6g9k4wqkz749r8yxxn5jpmcr28ffvtkzj5dfkge6ktcppemhxue69uhkummn9ekx7mp0qydhwumn8ghj7mn0wd68ytndv4ehxct8v4c82umg9e5k7tcprdmhxue69uhkummnw3erztnzv9hxzmnpvf5hgtnwv46z75tmv9m donde se promueve una lucha transversal y universalista por la democracia.
Trump por su parte, a pesar de que es aislacionistas y su campaña en el Caribe no está justificada en la defensa de los DDHH venezolanos sino en un enfoque criminal, está colocando una fuerza decisiva para acabar con la tragedia venezolana.
Sí Machado se mueve diplomáticamente puede motivar a la comunidad internacional, no solo a reinvolucrarse en la solución de la crisis venezolana, sino a sentar presidentes que reformen los mecanismos internacionales en los que se pueda impedir que esto vuelva a ocurrir.
¿Tu que opinas?
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