¿Por qué no hago todo lo que quiero? Porque lo que quiero es más de lo que puedo. Hay cosas que quiero más y cosas que quiero menos, y cosas que puedo más y cosas que puedo menos. Y luego hay cosas mejores y peores. Lo más difícil es hacer las que se quiere menos y cuestan más, independientemente de si son mejores o peores. La conclusión es evidente. La solución conocida. La realidad tozuda. Ánimo amigo.