Luz eléctrica. La mañana como la noche. El agua cae del cielo y se oyen algunas pesadas gotas y el escurrir por las paredes. Otoño.
No confíe en mi mismo y fracasé. No me sacrifiqué y fracasé. La tristeza me embarga, eso también es fracasar. ¿Cómo salgo de esta jaula que me contiene con los barrotes del fracaso? ¿Confianza y sacrificio? ¿De verdad es suficiente? ¿De verdad es posible?
Casas sobre casas, edificios. Almas, vidas, sueños, felicidad, horror...apilados unos sobre otros. Su peso abruma, su ausencia aterra. Millones de esperanzas, energía de autoconciencia empaquetada.
¿Por qué no hago todo lo que quiero? Porque lo que quiero es más de lo que puedo. Hay cosas que quiero más y cosas que quiero menos, y cosas que puedo más y cosas que puedo menos. Y luego hay cosas mejores y peores. Lo más difícil es hacer las que se quiere menos y cuestan más, independientemente de si son mejores o peores. La conclusión es evidente. La solución conocida. La realidad tozuda. Ánimo amigo.
Hoy he cambiado algo, hoy he tenido miedo, hoy he aprendido algo, hoy he arriesgado algo, hoy he tenido suerte, hoy ha merecido la pena.
¿Merece la pena o no tienes otra opción? La diferencia ontologica es abismal. Ir de la segunda a la primera es el objetivo de la vida.
Prisionero de ti mismo en el juego de la vida. ¿Existe la, o al menos alguna, libertad? ¿Es, o son, alcanzables?
No tienes hambre, tienes miedo, ansiedad, estrés...el cuerpo te habla. El miedo es tu amigo, escúchale para tomar el camino que haga que desaparezca, por duro que sea.
A veces, lo que cuesta, tiene mayor recompensa por lograrlo a pesar de lo que cuesta, que por el resultado en si. Porque sin el resultado se puede vivir, pero con el fracaso no quieres hacerlo.
Miedo, miedo, miedo...a la ausencia de placer. ¿Es la ausencia de placer el antídoto a su causa?
Veo a la gente sin ver los niños que fueron. ¿Es por qué de lo contrario tendría que amarles?
Mis tripas hacen ruido. No es una consecuencia, es un grito, una llamada al diálogo.
Hablar con uno mismo no es solo hablar con tu cerebro, también es hablar con tus entrañas, tus huesos, tus músculos, tú sangre, tu saliva, tus ojos...