Las cosas están ahí porque alguien las puso. Bien o mal. También la naturaleza requiere tiempo y energía. Yo no soy diferente, por mucho que me gustaría. Tiempo y esfuerzo.
De la teoría de la inflación se poetiza que somos anomalías cuánticas. La alegría, el miedo y la locura son ondas de los campos que permean el universo. Mi tristeza, nostalgia cosmológica.
Con los que más te quieren, a veces, para ver las cosas claras hay que cerrar los ojos. A veces para ganar hay que perder. Una caída, un deslizamiento, un planeo vertiginoso que se aquilata y se detiene y estás sano y salvo y todo está bien.
Imagina saber que algo es lo mejor de la vida. Imagina tenerlo. Imagina que existiera la oportunidad de doblarlo. Imagina no atreverte. Imagina saber algo y al mismo tiempo no sentirlo. Imagina sentirlo y al mismo tiempo no creerlo. Imagina creerlo y no hacerlo. Imagina hacerlo y tenerlo. Imagina tenerlo y saberlo.
Si lo más valioso es el tiempo, ¿por qué lo pierdo? Si no lo pierdo, ¿Por qué quiero hacer otra cosa? Si respondo a esas preguntas sin odio hacia mi mismo, ¿Estoy cambiando? Persevera.
Tienes que hacer, quieres hacer o sucede algo que te altera. Eso que te altera pasa. Te alteras. Respiras, respiras, pero te sigue alterando. Dejas de hacerlo. Te sigue alterando. Reflexionas, sabes que es tu cerebro. Te sientes un poco mejor, aunque la alteración no desaparece porque es algo fisiológico, que ha inundado todo tu cuerpo. Pero tienes esperanza, quizás la próxima vez vaya todo mejor. Respiras, das las gracias. Gracias.
A veces se llega al final, y no sé puede seguir más allá sin cambiar algo que no parecía necesario cambiar al principio.
Presta atención, haz una sola cosa hasta el final. Apunta para después lo que te pueda distraer. Evita hacer malabares para estar más descansado, fresco, tranquilo.