El operativo de la actual administración de Estados Unidos no debe interpretarse como un ataque genérico a la nación venezolana, sino como una acción de aplicación de la ley dirigida específicamente contra una red criminal transnacional.
Esta distinción es crucial: no se trata de una confrontación entre dos estados, sino de una lucha contra el crimen organizado de cuello blanco que, según la documentación de agencias como la DEA y el Departamento de Justicia de EE. UU., se ha incrustado en las más altas esferas del poder estatal, militar y de inteligencia venezolano.
Al considerar a esta red una organización terrorista o una amenaza directa, la acción de EE. UU. se justifica, desde su perspectiva, como un imperativo de seguridad nacional y de lucha contra el narcoterrorismo internacional.
En resumen, que muchos no entienden el foco es:
Despolitizar el operativo: No es contra el "país", sino contra la "red criminal".
Enfatizar la incrustación: La gravedad reside en que el crimen opera desde dentro del Estado (Generales, altos mandos, líderes políticos).
Aportar respaldo: La acción está respaldada por años de investigaciones de múltiples agencias nacionales e internacionales.
Para el gobierno corrupto las horas están contadas. #VenezuelaLibre