Creo que es más eficaz la resistencia silenciosa contra Hacienda directamente. Estoy en Alemania y me ha sorprendido la cantidad de negocios (restaurantes, peluquerías, cafeterías, etc) que tienen un cartel en la puerta “aquí solo aceptamos efectivo”. A quien no le guste, que se vaya. Mi negocio, mis reglas: me parece fantástico. Ojo: que estos sitios no están vacíos ni mucho menos.
Con el efectivo se pueden generar micro economías circulares al margen del Estado, y a los amantes del efectivo no les queda nada para hacerse bitcoiners…