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La serpiente de arena

(Ophisurus serpens)

La biodiversidad es increíble, pero hay especies que aún no sabemos casi nada… hemos reunido toda la información que hemos encontrado sobre la serpiente de arena, ¡un pez espectacular!

Ophisurus serpens o conocida tambien bajo el nombre de culebra de mar, es una especie perteneciente a la familia Ophictidae dentro del orden Anguilliformes. Es una especie cuya distribución geográfica comprende el mar Mediterráneo por el norte y toda la costa atlántica de África hasta Sudáfrica por el sur. También está presente en las costas occidentales del océano Índico y Pacífico. Habitual de los fondos arenosos/fangosos, en los cuales entierra su alargado cuerpo y tan solo deja asomar su cabeza, por lo que muy a menudo pasa desapercibida.

Es una especie sin interés comercial que se desecha de las capturas. Conocida por la mayoría de los informantes debido a que se trata de un pez peligroso por su terrible dentadura -que «muerde más que la madre que lo parió» (Caleta de Vélez), y por su enorme fuerza, que «se pone de pie sobre la cubierta del barco» (Cádiz), y que «¡ojú, esto sí que es malo!, como te coja te da la vuelta» (Marbella)-, muchos de ellos, sin embargo, dicen no saber qué nombre tiene (41% y 13% de encuestas sin respuestas, en los puertos atlánticos y mediterráneos, respectivamente), y algunos la confunden con otras especies.

Por su evidente parecido con una serpiente, la gran mayoría de los informantes entrevistados que le asignan nombre emplean aquellos que aluden a estos ofidios. El más frecuentemente empleado y extendido por prácticamente toda la costa andaluza es bicha, que evoca la peligrosidad del animal antes citada, pues deriva de la voz latina bestia ‘bestia’, que aquí se utiliza con el valor eufemístico de ‘culebra’, por su semejanza a una serpiente terrestre, animal que desde el principio de los tiempos ha sido considerado tabú.

En algunos puertos, sobre todo onubenses y gaditanos, especifican que se trata de una bicha de mar (Ayamonte, Cádiz, Sancti Petri, Conil, Barbate, Tarifa), una bicha de la mar (Ayamonte, Sanlúcar, Rota, Puerto Real, Sancti Petri, Marbella), o una bicha de agua (El Terrón, Barbate).

En otros puertos le llaman directamente serpiente (Chipiona, El Puerto, Cádiz, Marbella), o pez serpiente (Sanlúcar), serpiente de mar (Algeciras), culebra (Ayamonte, Almuñécar, Motril, Castell de Ferro, Almería), culebra de mar (Carboneras), culebra de la mar (El Rompido) y culebra marina (Málaga). El término culebra deriva del latín colubra ‘culebra’, que en portugués deviene en cobra para denominar a una serpiente frecuente en Brasil. otros informantes le den también el nombre de lombriz (Algeciras, Almería).

Ophisurus serpens posee un cuerpo cilíndrico muy alargado y delgado, pudiendo alcanzar una talla máxima de 2,5 metros de longitud (aunque lo normal es avistar ejemplares de entre 0,5 y 1,5 metros). Su cabeza adopta una forma puntiaguda en la que su boca se prolonga más allá de la vertical a la que están los ojos. Los orificios nasales anteriores son estrechos y ribeteados y los posteriores se encuentran sobre el labio con una obertura alargada protegida por un repliegue cutáneo. Posee unas finas mandíbulas provistas de afilados dientes que forman dos filas en ambas mandíbulas, con dientes caninos más largos en la parte frontal, así como una fila de dientes en el paladar. La aleta dorsal nace posterior a las puntiagudas y cortas aletas pectorales situadas justo detrás de las aperturas branquiales. La aleta pectoral trascurre a lo largo de toda la longitud del cuerpo a excepción de los últimos centímetros de la cola. Por lo tanto, la cola adopta una forma puntiaguda y carece en su extremo de aleta dorsal y también de la anal. El ano del animal se sitúa algo antes de la mitad de su cuerpo, y tras el nace la aleta anal que discurre hasta prácticamente el final de la cola. Carece tanto de aleta caudal, como de ventrales. La coloración del cuerpo de Ophisurus serpens es pardo-verdoso claro, y los ejemplares juveniles poseen un color plateado. Tras los ojos, en el cuerpo aparecen una serie de puntos de color negro, cuyo número va variando a medida que el ejemplar va creciendo, habiéndose reportado un máximo de 204. no tiene aletas pélvicas. Tiene la cola en forma de punta dura y sin aleta.

Es muy curioso observar sus ojos, muy parecidos a los de un gato. La forma rasgada que tiene la pupila de los gatos les permite un mayor control sobre la cantidad de luz que entra al ojo, así pues, se convierten en especialistas durante la noche, como creemos que lo es la serpiente de arena.

Vive en fondos marinos arenosos o fangosos y se entierra en el substrato ayudándose con el extremo duro y desnudo de la cola, dejando solamente la cabeza al descubierto. Tiene una desmesurada fuerza no es extraña, pues vive enterrada en fondos de arena, a los que literalmente se clava impulsando como un punzón el extremo duro de su cola, hasta que llega a la cabeza, que deja asomada fuera del sustrato. Se entierra en diagonal, y no verticalmente. Cuando se sienten amenazadas se ocultan totalmente y observamos que algo sucede, como si algo de moviera oculto a poca profundidad bajo la arena. Al cabo de un rato, vuelve a aparecer la cabeza.

Su hábitat es eminentemente mediterráneo, aunque también se extiende por el este del Atlántico, por el norte de la península Ibérica y el sur de África, incluyendo Madeira y el oeste del Mediterráneo, el océano Índico ocupando el sur-este de Mozambique hacia Sur África, y el oeste del Pacífico ocupando Japón y Australasia. Profundidad: Hasta 400 metros, pero la mayoría se encuentra siempre a poca profundidad, a no más de 25 metros (la mayor cantidad siempre las observamos a menos de 15 metros de profundidad). Pasa el día con el cuerpo sumergido en el sedimento, emergiendo al mar abierto por la noche. Rara vez se ve de día debido a sus hábitos secretos y su coloración críptica. Por la noche emerge para alimentarse. Muestra una marcada fidelidad a su madriguera, habiéndose observado utilizando la misma ubicación durante más de un mes.

Como hemos comentado al principio, Ophisurus serpens vive enterrado en los fondos arenosos/fangosos durante el día, y es durante la noche cuando esta especie es más activa, y sale del fondo para capturar a sus presas, entre las que encontramos invertebrados bentónicos y peces, que sorprende saliendo de repente de debajo de la arena donde está enterrado para no ser visto.

Su forma de nadar es muy parecida al movimiento de una serpiente, movimiento ondulante. No nada lentamente, lo hace con rapidez, frenética, buscando alejarse de lo que le asusta (incluso durante decenas de metros) y volviendo a enterrarse en pocos segundos, donde sí se encuentra segura.

Actualmente no se conoce con precisión la reproducción de esta especie. Se sospecha que el desove ocurre durante los meses de verano de junio a septiembre. Sus huevos y larvas son pelágicos.

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