Carta al Whitepaper de Bitcoin

17 años después, aún te leo como promesa

Han pasado 17 años desde que apareciste por primera vez.

No llevabas bandera ni promesa de salvación. Solo nueve páginas y una idea radical: que el dinero podía volver a ser nuestro. Que podíamos intercambiar valor sin pedir permiso. Que podíamos confiar en el código, no en las instituciones.

No nos conocimos entonces. Yo no estaba preparada para entenderte. Pero un día cualquiera, en medio del ruido, te encontré. Y aunque no venías con manual de instrucciones, supe que algo en mí ya no volvería a ser igual.

Te han llamado muchas cosas: dinero, activo, refugio, amenaza, utopía. Algunos te leyeron literalmente. Otros quisieron reescribirte desde el primer bloque. Hay quienes te usan como excusa, quienes te citan sin haberte entendido, y quienes se aferran a tu nombre para justificar lo contrario de lo que propusiste.

Pero tú sigues ahí. No cambias. No hablas. No corriges a nadie. Y sin embargo, cada línea tuya resiste.

Te he leído muchas veces. Cada vez desde un lugar distinto. Al principio con admiración técnica, luego con deslumbramiento político. Más tarde con decepción al ver lo que el mercado hacía con tus ideas. Ahora, con una mezcla de cariño, respeto y escepticismo. Porque sigo creyendo en lo que escribiste, pero no siempre en lo que se ha hecho en tu nombre.

No sé si el mundo está preparado para lo que propones. Ni siquiera sé si tú lo estabas. Pero lo lanzaste igual. Como quien enciende una chispa y se retira. Como quien dice: aquí está la grieta, haced con ella lo que queráis.

Hoy, 31 de octubre, no celebro un texto. Celebro el acto de escribirlo. El valor de decir: basta. El gesto de confiar en que, entre todas las voces, una línea bien trazada puede abrir un camino.

Gracias por ser ese trazo. Aunque el mundo no siempre esté a la altura de tu propuesta, algunos aún te leemos como una promesa, no como un recuerdo.

Reply to this note

Please Login to reply.

Discussion

No replies yet.