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Jaguar del Pantanal
(Panthera onca palustris)
Aunque se han reconocido hasta 9 subespecies de Panthera onca, investigaciones recientes apuntan a que solo hay tres: P. onca onca, P. onca hernandesii y P. onca paraguensis.Para hacer más confusa la situación algunas autoridades han sugerido que la subespecie palustris sea fusionado con Panthera onca paraguensis y por ultimo estudios recientes tampoco han conseguido encontrar pruebas que sustenten subespecies claramente definidas, y ya no las reconocen, se demostró que hay una variación clinal norte-sur, pero también que la diferenciación dentro de las presuntas subespecies es mayor que la que hay entre ellas, y que por lo tanto no apoya una división en subespecies.
Por lo tanto, en este artículo haremos referencia al jaguar del pantanal como (Panthera onca palustris) la subespecie de mayor tamaño y cuya distribución Se halla en Paraguay y el Pantanal de Brasil, Argentina y Bolivia.
Es un animal extremadamente fuerte, de cuerpo robusto con miembros cortos y musculosos, cabeza ancha, orejas pequeñas y redondeadas. Mide entre 1.5 y 2.4 metros de longitud y 63 a 76 centímetros de alto, pesa entre 70 y 120 kg y, usualmente, los machos son un 10 a 20% más grande que las hembras.
El Pantanal es el paraíso del felino más grande de América El Jaguar, considerado los ojos de la selva.
También llamado yaguareté austral o jaguar del sur, Los ejemplares que habitan en forestas a menudo son más oscuros y bastante más pequeños que los que viven en áreas abiertas (el Pantanal es una cuenca de zonas húmedas abierta), posiblemente debido al menor número de grandes presas herbívoras en las zonas boscosas.
se trata de un hermoso felino manchado, Tiene el cuerpo robusto y musculoso con la cabeza desproporcionadamente grande y con mandíbulas prominentes, las orejas son relativamente pequeñas y redondeadas y sus ojos de un hermoso color amarillo verdoso. Tiene un hermoso pelaje corto, tupido y suave al tacto de color amarillo manchado con rosetas oscuras que envuelven manchas de forma regular, sus orejas son pequeñas y redondeadas y la garganta es generalmente blancuzca.
La estructura corta y robusta de sus miembros hace que el jaguar sea muy hábil a la hora de escalar, arrastrarse y nadar. La cabeza es robusta y la mandíbula extremamente potente; se ha sugerido que el jaguar tiene el mordisco más potente de todos los félidos y la segunda más potente de todos los mamíferos; esta potencia es una adaptación que permite al jaguar perforar caparazones de tortuga, Un jaguar puede arrastrar 8 metros un toro de 360 kilogramos entre sus mandíbulas y pulverizar los huesos más duros, o arrastrar a una tortuga de mar de 34 kg a lo largo de más de 90 m en la profundidad de un bosque. El jaguar caza animales salvajes que pesan hasta 300 kg en el interior de una selva densa y su físico corto y robusto es una adaptación a sus presas y ambiente.
Es el mayor gato manchado del continente americano y goza de un notable renombre entre los pobladores de las selvas donde habita, considerándolo un símbolo de astucia, de fuerza y de agilidad.
Sus dimensiones son 1.65 metros de cuerpo, 68 centímetros de cola y 85 centímetros de alzada mientras que su peso alcanza los 130 kilos en el caso de los machos y 80 kilos en el caso de las hembras.
La selva es el ambiente principal y natural del jaguar, pero no depende exclusivamente de el, aventurándose también por los paisajes descubiertos, en las zonas ribereñas y en los pantanos. Lleva una vida crepuscular y nocturna residiendo de preferencia en las zonas densas en las proximidades de los grandes ríos. Los jaguares que viven en áreas boscosas tienden a ser más pequeños que sus congéneres que viven en áreas abiertas.
Aunque pasa mucho tiempo en los árboles, es un mediocre trepador debido a su pesada estructura, pero en compensación es un óptimo corredor que alcanza de 50 a 80 kilómetros por hora y un excelente nadador que no duda en atravesar los grandes y anchos ríos de las selvas sudamericanas. Se siente a sus anchas en la selva húmeda y en época de inundaciones puede verse a jaguares desplazándose rio abajo sobre los troncos. Le gusta mucho el agua recurriendo a ella para escapar de los mosquitos y del calor abrazador, permaneciendo largo tiempo en el líquido elemento manteniendo únicamente la cabeza sobre la superficie. Si bien prefiere las selvas densas y húmedas, el jaguar puede acomodarse en una gran variedad de terrenos boscosos y abiertos. Es fundamentalmente solitario y un cazador que tiende emboscadas y oportunista a la hora de elegir las presas. También es un superpredador y una especie clave que desempeña un importante papel en la estabilización de los ecosistemas en los que habita, regulando las poblaciones de las especies que depreda. El jaguar tiene una mordedura excepcionalmente potente, incluso en comparación con otros grandes felinos lo que le permite perforar los caparazones de reptiles acorazados como las tortugas y utilizar un método poco habitual para matar: ataca directamente el cráneo de la presa entre las orejas para proferir un mordisco fatal al cerebro.
Cada individuo tiene un territorio establecido el cual delimita con sus rugidos y expulsa de él a cualquier otro jaguar macho ya que es frecuente que los territorios de las hembras se sobrepongan con el de los machos.
El día lo pasa durmiendo bien oculto entre los matorrales, entre las rocas , en el hueco de algún árbol o en medio de la densa maleza y entonces es sumamente difícil encontrarle, pero al atardecer antes de iniciar su recorrido de caza, el jaguar inunda la selva con su potente rugido y los pájaros y monos enmudecen, los tapires y capibaras se inmovilizan y los caimanes se dejan caer sigilosamente al agua, permaneciendo la selva en tensión porque el gran jaguar está cerca y presto a entrar en acción. Son caminadores incansables que recorren sus amplios territorios en busca de su alimento. Como los demás miembros del genero panthera especialmente adaptada laringe y su unión al hueso hioides El macho ruge más fuerte, y lo hace habitualmente para advertir o disuadir a posibles competidores por el territorio y las hembras; en estado salvaje se han observado intensas competencias de rugidos entre individuos. Su rugido a menudo se asemeja a una tos repetitiva y también pueden vocalizar maullidos y gruñidos. Se producen combates entre machos por las hembras, pero son raros, y en estado salvaje se ha observado una tendencia a evitar los enfrentamientos; cuando éstos ocurren suelen ser conflictos territoriales: el territorio de un macho puede abarcar el de dos o tres hembras, y no tolerará intrusiones de otros machos adultos.
Felino terrestre, solitario, de hábitos diurnos y nocturnos, que solo interactúa con otros individuos de la especie para cortejar y aparearse. Es un carnívoro oportunista, que puede capturar cualquier presa que encuentre. Es un animal territorial que utiliza marcas de raspado en los árboles, la orina y las heces para marcar su territorio.
A menudo se describe al jaguar como un animal nocturno, pero más específicamente es crepuscular (su mayor actividad se desarrolla al amanecer y a la puesta del sol). Ambos sexos cazan, pero los machos se desplazan más que las hembras, en consonancia con su territorio más amplio. Tiene unos ojos relativamente grandes, situados para proporcionar visión binocular y una notable visión en la oscuridad, gracias a una membrana reflectante (tapetum lucidum) que concentra la luz en el campo focal de la retina, su olfato está muy bien desarrollado y puede detectar el olor de sus presas a grandes distancias. El jaguar puede cazar de día si hay presas disponibles, y es un felino relativamente enérgico, puesto que pasa hasta un 50–60% de su tiempo activo. La naturaleza evasiva del jaguar y lo inaccesible de gran parte de su hábitat habitual hacen que sea un animal difícil de observar, y todavía más de estudiar.
Los jaguares concentran sus actividades al amanecer y al atardecer, Como buen felino, el jaguar puede cazar prácticamente de todo (y lo hace), pero en función de dónde viva tendrá sus presas favoritas. En el Pantanal son el caimán, el capibara y el ciervo de los pantanos. El jaguar posee la mandíbula más poderosa de todos los felinos. Tiene tanta fuerza que es capaz de romper el cráneo de un caimán de un mordisco. Ningún otro felino puede hacerlo, ni tigres ni leones, que son de mayor tamaño. Su técnica suele ser acechar a los reptiles: esperar a tenerlos a una distancia que le dé ventaja y, entonces, atacarlos.
Aunque el jaguar utiliza la técnica de asestar un mordisco profundo en el cuello para provocar la asfixia en sus presas, típica del genero panthera, prefiere un método de matar único entre los félidos: perfora directamente los huesos temporales del cráneo entre las orejas de las presas (especialmente el capibara) con sus colmillos, perforando el cerebro. Esta técnica podría ser el resultado de una adaptación para abrir los caparazones de las tortugas.
Las presas más comunes de este felino manchado son los capibaras, agutíes, jóvenes tapires, ciervos, pecarís, pacas, lagartos, boas grandes y pequeñas culebras, caimanes, monos de diversas especies, perezosos, tortugas y muchos peces entre otros comiendo cada vez que puede algunos frutos.
Colocándose a favor del viento, con una cautela sin límites y un sigilo absoluto, el astuto jaguar se aproxima a su presa, no la deja de mirar con sus penetrantes ojos de cazador y una vez llegado a la distancia óptima para la captura, se lanza con las garras por delante y si la víctima no es demasiado fuerte, en poco tiempo acaba con ella.
Si el ataque falla el jaguar el jaguar normalmente abandona a la presa.
Otras veces el jaguar espera trepado y agazapado sobre la rama de algún árbol en espera a que pase alguna victima bajo este, para saltarle entonces sobre el lomo y morderle el cuello para romperle las vértebras cervicales.
Otra técnica de caza habitual de este animal es el aguardo, donde tras retirarse el agua de las inundaciones quedan en la selva numerosas charcas a las que muchos animales se acercan para beber, entonces el jaguar permanece escondido e inmóvil y cuando algún incauto se acerca a beber, en solo décimas de segundo es atrapado.
Si la presa es muy grande, el jaguar come hasta que se siente satisfecho y luego se echa a descansar cerca de los restos, para incorporarse cada vez que siente hambre y terminar con el festín.
A los pecaríes el jaguar suele cazar esperado en lo alto de un árbol a que alguno de ellos se separe de la manada ya que estos animales reaccionan violentamente cuando alguno de ellos es atacado, por eso cuando alguno se separa el jaguar lo ataca saltando sobre él y matándolo rápidamente trepa de inmediato al árbol llevando a su víctima, pues de lo contrario puede sucumbir destazado a colmilladas por el resto de la manada.
A los caimanes los mata hundiéndoles la cabeza en los charcos durante gran tiempo hasta que mueren de asfixia y para pescar con los pies en el agua, el jaguar golpea suave e intermitentemente la superficie con su cola, como si hubiera caído algún fruto o insecto al agua, así cuando el pez sube a investigar obedeciendo al estímulo que mueve a los peces a cercarse a cualquier producto de pequeño tamaño que cae al agua para ver si es algo comestible, el jaguar de un rápido zarpazo atonta a la víctima y la saca del agua.
Otras veces meten una pata al agua y la otra la encogen y cuando el pez acude alrededor de la pata sumergida el jaguar lanza como un rayo su pata encogida y atrapa al pez.
Una de las presas favoritas del jaguar son las tortugas de rio y sus huevos por ello cuando las tortugas dejan el rio para ir a desovar, el jaguar las espera y de un violento zarpazo las voltea de espaldas, quedando de esta forma la tortuga indefensa y el felino tras abrir un pequeño hueco entre el peto y el espaldar, mete una garra por ahí y utilizándola a modo de cuchara devora al quelonio sin necesidad de romperle el caparazón.
El jaguar como el puma mata a sus presas con un zarpazo en la cerviz o si son mayores haciendo presa con los dientes en la garganta, luego lamen la sangre y después comen de una sola sentada hasta 8 kilos de carne.
Siguiendo con la frecuencia con la que come, el jaguar del pantanal adulto pasa varios días sin comer después de una gran presa. De hecho, puede devorar 5 y 15 kg de carne en un solo día.
En consecuencia y gracias a la capacidad que tiene de almacenar energía durmiendo, el Jaguar de Brasil puede vivir con pocos alimentos durante semanas.
Para cazar, el Jaguar utiliza sus poderosos sentidos con el que tiene una tasa de éxito muy elevada. Así, se caracteriza por su capacidad para acercarse sigilosamente a su presa y atraparla con una mordida mortal sin ser detectado.
Además de cazar, una peculiaridad del Jaguar del pantanal es la capacidad de pescar, nadando en los ríos o arroyos, y atrapando peces con sus patas o su boca. En realidad, es capaz de sumergirse completamente en el agua e incluso mantenerse debajo de la superficie durante varios minutos.
Por último, una vez ha conseguido su objetivo y dependiendo del tamaño de la presa, mueve o no el cuerpo del mismo. Por ello, si es muy grande, la devora directamente en el lugar donde lo atrapa, mientras que, si es pequeño, lo lleva a alguna cueva o refugio donde comer tranquilamente.
Cazador oportunista, se le considera un superdepredador y regula la población de diversas especies de los ecosistemas donde vive.
El jaguar es un felino que no tiene una época de celo definida y común para todas las zonas donde habita. Las hembras alcanzan la madurez sexual aproximadamente entre los 12 y 24 meses de edad y los machos entre los 24 y 36 meses. Se cree que en estado salvaje el jaguar se aparea durante todo el año, aunque el número de nacimientos se incrementa durante la estación lluviosa, cuando las presas son más abundantes. El rugido tanto de machos como de hembras, las marcas de olor, y la vocalización de las hembras pueden estar relacionados al comportamiento reproductivo como forma de atracción del sexo opuesto
El celo de la hembra dura 6-17 días de un ciclo completo de 37 días; las hembras indican que son fértiles con marcas odoríferas urinarias y una mayor vocalización. Durante el cortejo ambos sexos cubren un territorio más amplio del habitual.
Mientras dura el celo, los jaguares pierden un tanto sus hábitos solitarios, rugen a menudo, se oyen sus maullidos durante la noche y las peleas fronterizas se suceden con frecuencia. Macho y hembra solo se reúnen unos 4 a 5 días para copular y después vuelven a separarse, sin embargo, durante el breve periodo que duran juntos suelen darse innumerables muestras de cariño a base de lengüetazos y arrumacos, así entre una sesión y otra de cariños tienen lugar las copulas que son breves y cortas como en los gatos domésticos.
La pareja se separa después del coito encargándose solo la hembra de todo lo relacionado con el nacimiento y crianza de los cachorros, pues la madre no tolera la presencia del macho por el riesgo de canibalismo infantil.
El periodo de gestación es de cerca de 100 días, transcurridos los cuales la hembra trae al mundo en un rincón oscuro y seco de una cueva o madriguera o en un tronco hueco, de uno a cuatro cachorritos, aunque lo más habitual es que sean solo dos y cuando son más, la hembra rara vez llega sacar a más de dos con vida.
Los pequeños nacen ciegos, pesando menos de 6 kilos, con el pelo de tono oscuro y abren los ojos hasta los 15 días de edad. Pasan más de 2 meses en el cubil donde nacieron antes de salir con su madre a participar en el conocimiento de la selva, pero son destetados hasta que cumplen los 3 meses de edad.
El conocimiento de las crías lleva consigo un largo y dificultoso aprendizaje ya que tienen que conocer todos los secretos de las presas a que darán caza y todos los misterios tanto de la tierra como del agua, deberán aprender a trepar y a temer a los pecaríes y a desconfiar de las ramas delgadas donde se sujetan los perezosos.
La madre emplea muchos meses en enseñarles todo eso y durante más de un año no se separa de los cachorros aun cuando algunos ya han alcanzado los 75 kilos de peso y pueden cazar ya por su cuenta y riesgo.
A los 2 años los pequeños jaguares aun no totalmente desarrollados, llegan a la madurez sexual y abandonan entonces a su progenitora, Aunque los jaguares en cautiverio han llegado a un máximo de 22 años de edad, en la naturaleza rara vez viven más de 10 u 11 años.
De la laboriosa crianza de los pequeños se deduce que las hembras alumbran a los más una vez cada dos años.