USDT no es libertad, pero a veces es oxígeno .

Cuando las monedas locales colapsan y el efectivo desaparece, las stablecoins ofrecen una estabilidad relativa. Pero solo Bitcoin puede sacarte del agua cuando el sistema te deja sin aire.

A veces basta una charla para ver con más nitidez algo que ya se intuía. Escuchar a Paolo Ardoino hablar del papel de USDT en países en crisis no cambió lo que pienso, pero sí reforzó algo que ya veía claro: la urgencia no siempre empieza por la soberanía.

En los márgenes del sistema financiero global, donde las monedas locales se deshacen como papel mojado y el dólar físico ya no llega, algo está ocurriendo en silencio. No es Bitcoin quien primero entra en escena. Es Tether.

USDT se ha convertido en moneda de emergencia para miles de personas que no pueden permitirse soñar con la soberanía si antes no consiguen respirar. Cuando el boliviano se devalúa, cuando el banco central ofrece un tipo de cambio oficial de 7:1 para el dólar físico y de 17:1 para USDT, lo urgente no es la descentralización. Es la supervivencia.

En Bolivia (como en otros países donde el sistema se agrieta) el dólar deja de ser un símbolo de potencia y pasa a ser un bien escaso. Y es ahí donde el dólar digital (representado en forma de USDT) encuentra su espacio: porque es más fácil de conseguir que el billete, más accesible que el oro y más estable que el caos que lo rodea.

En algunos comercios, el precio ya no se marca en moneda local. Se muestra en Tether. Y para ciertas comunidades, un solo USDT puede significar acceso a medicamentos, alimentos, tiempo. No porque USDT sea justo. Sino porque lo demás es directamente inviable.

Pero ahí no termina la historia.

El auge de las stablecoins plantea un dilema que incomoda incluso dentro del ecosistema cripto: ¿estamos avanzando hacia la libertad o solo hemos cambiado el collar? Porque aunque USDT sirva como refugio inmediato, su valor depende del dólar, y su existencia de entidades centralizadas. No rompe con el sistema. Se adapta a él. Y en muchos casos, lo refuerza. Y todo ello con el riesgo de que esa “estabilidad” pueda desvanecerse con una orden, una sanción o un cierre.

Eso no lo invalida como herramienta, pero sí exige precisión en el relato: las stablecoins pueden dar oxígeno. Pero no dan salida.

Bitcoin no siempre aparece primero. Es más difícil de entender. Más volátil a corto plazo. Menos intuitivo para quien solo quiere pagar, enviar o recibir sin que se esfume su poder adquisitivo. Pero Bitcoin no se pliega. No necesita permiso. Y no vive atado a los caprichos de un banco central o una empresa privada.

Para muchos, la puerta de entrada ha sido USDT. Pero cuando el sistema muestra su cara más hostil, Bitcoin deja de ser teoría y se convierte en necesidad. Ahí donde Tether se detiene, Bitcoin empieza.

Porque si USDT es oxígeno, Bitcoin es aire propio. Y tarde o temprano, vamos a necesitar respirar por nuestra cuenta.

Quédate cerca y sigamos explorando.

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Discussion

La verdad! Bitcoin es más importante para las personas de países con mala moneda🍯🦡

Justamente.

El artículo no dice lo contrario, sino que muestra cómo, en algunos países, la urgencia obliga a agarrarse a lo primero que flota… aunque solo Bitcoin sea la salida real.