1. La confianza en la moneda reduce incertidumbre.
2. Reducir incertidumbre reduce preferencia temporal.
3. Reducir preferencia temporal es “deflacionario” porque baja precios relativos futuros
Los políticos tienden a tomar de forma desproporcionada la riqueza y los recursos de las personas más hábiles para asignarlos a las menos hábiles.
Si a los políticos les resulta imposible obtener recursos para redistribuirlos, puede que el público responda de forma racional y se olvide de la política, del mismo modo que las personas inteligentes dejaron de organizar marchas de penitentes cuando la Edad Media llegó a su fin.
La opinión de que el Estado mejora el funcionamiento de la economía mediante la reasignación masiva de recursos es un anacronismo, un acto de fe más.
Los rendimientos después de impuestos para los ahorradores aumentarán a medida que los recursos se escapen del control de los gobiernos.
No hay ninguna necesidad intrínseca de que la moneda se deprecie o de que el coste nominal de la vida aumente cada año.
Mientras mayor sea la actividad económica que se traslade al ciberespecio, menor será el poder del monopolio estatal dentro de sus fronteras.
La tecnología está sentando las bases para un cambio fundamental en los factores que determinan los costes y recompensas de recurrir a la violencia.
Aeroport de Charleroi 2025: l’Aleix veu un avió aterrant i crida:
— Ja arriba, ja arriba!
I tot d’una es gira i diu decidit:
— Vaig a cercar-lo!
Brussel·les 2025: entrem a la Cathédrale Saints-Michel-et-Gudule.
Estan fent un concert d’orgue. L’Aleix entra i diu:
- Ualaa, que xulo!
I es queda en silenci, escoltant molt atent.
Quan acaba la peça, comença a aplaudir entusiasmat:
- Bravo, bravo! Ara li toca a la guitarra!
Aleixades: Situacions que s’han de recordar.
Como mínimo es raro que los gobiernos fijen el precio de sus servicios en función del éxito del contribuyente y no en relación con los costes o el valor de los servicios prestados.
Resulta especialmente extraño que alguna vez haya parecido justo que diferentes personas paguen cantidades salvajemente diferentes por los mismos servicios del gobierno.
Todo el mundo busca un pedazo de tierra pero nuestra casa es un pedazo de tiempo.
No existen criterios objetivos para definir con precisión qué grupo debe constituir una nación y cuál no, ya que las naciones son, en realidad, artefactos de los esfuerzos pasados y actuales para proyectar el poder.
Para quienes nacieron en el siglo XX, las naciones pueden parecer una forma de organización tan inevitable que resulta difícil concebirlas como construcciones imaginadas, y no como entidades naturales.
Los gobernantes han abusado siempre que han podido de la institución del dinero para extraer recursos de sus ciudadanos mediante devaluaciones, reacuñaciones de monedas y otros instrumentos.
La visión de la política actual es que para que los resultados sean “justos” tienen que ser iguales.
La ideología de la política actual es que la vida puede y debe regularse de forma positiva subsidiando los resultados indeseables y penalizando los deseables (subvención a la disfunción).
Cualquier gobierno que insista en sobrecargar a sus ciudadanos con pesados impuestos que los competidores no cobran, simplemente asegurará que los beneficios de la riqueza graviten hacia otro lugar y convertirán la residencia en cualquier lugar de su territorio en un riesgo de quiebra.
Las viejas leyes rara vez pueden combatir las nuevas tecnologías.
La ley de Gresham establece que cuando compiten dos formas de dinero de igual valor nominal pero distinto valor intrínseco, el dinero de menor valor real (“el malo”) desplaza de la circulación al dinero de mayor valor (“el bueno”), ya que las personas tienden a ahorrar el más valioso y gastar el menos valioso.